martes, 24 de febrero de 2015

Outubrofest 2014. Crónica de Yayi


Seguimos con las crónicas de los participantes y asistentes de la Outubrofest, tanto de este año como de los anteriores, porque, como habréis podido constatar por las crónicas anteriores, quien lo prueba repite.

De verdad que nos sorprende la respuesta que ha tenido nuestra proposición de que cada uno aportara sus propias impresiones sobre la fiesta. A pesar del tiempo transcurrido, todavía hay personas que tienen la amabilidad de dedicarnos un rato de su escaso tiempo contándonos sus aventuras. 

Como habréis podido comprobar los seguidores de este blog, lleva tiempo practicamente aparcado (pero no abandonado) porque consideramos que el fin para el que fue creado ya ha sido cumplido, es decir, apoyar un nuevo proyecto del que formamos parte en su momento y dejar, de paso, testimonio y recuerdo de los hechos más destacados. 

A día de hoy, muchos de los que iniciamos aquella aventura hemos ido bajándonos del carro con la alegría de ver que el esfuerzo inicial ha tenido su fruto. Y, con la respuesta recibida a nuestra petición de crónicas, vemos con satisfacción que los "veteranos" seguimos teniendo un vínculo especial a pesar del tiempo transcurrido y de que ya no nos unen los desplazamientos a torneos, el acompañar a los niños (que ya han dejado de serlo) a los entrenamientos, etc. 

Pero vamos a dejar de mirar otra vez el pasado y a centrarnos en lo que nos tiene que contar sobre su experiencia en la Outubrofest Yayi, mamá de José, jugador que sigue en activo en el PRC.
 
Como siempre, te agradecemos enormemente el tiempo que nos has dedicado. 
  
OUTUBROFEST "TERCER TIEMPO"

Hay dos formas de jugar al rugby, en el campo y en las gradas. Los que jugamos en las gradas tenemos, como no, una de las mejores cosas que tiene este deporte: “el tercer tiempo” en la Outubrofest.

 Compañerismo, respeto, disciplina, sacrificio, altruismo…

 Como en el juego estos principios subyacen en el espíritu de la fiesta, y ésta sirve no sólo para compartir un fin común ligado a la parte más prosaica del club (mantener su economía a flote) sino que nos enseña a todos el valor de lo humano compartiendo, haciendo bromas y confidencias entre lechugas, tickets de colores, barriles pesados, agua no tan caliente, planchas sofocantes o mesas atiborradas. 

Mi paso a través de estos años por la Outubrofest me ha hecho conocer un poco más la vida del club, cómo éramos, cómo somos… Esta pequeña convivencia con los miembros de ésta comunidad, padres, jugadores (desde la y el más pequeño hasta la y el mas grandote), entrenadores, simpatizantes y público en general, me ha aportado vivencias por las cuales solo puedo dar las gracias a todos los que las han hecho posibles y animar a ¡QUÉ NO DECAIGA! 

Un abrazo a todos.