jueves, 18 de junio de 2009

Gijón. Campeonato de España 2008


Aunque no es así en la actualidad, el rugby en sus orígenes fue un deporte de clase alta.

Se dice de él que es un deporte de bestias jugado por caballeros (del fútbol se dice que es un deporte de caballeros jugado por bestias) y también se le conoce como el deporte del respeto.

El respeto y la educación son tales que, cuando un jugador de cualquiera de los dos equipos necesita concentración, generalmente al efectuar un golpe de castigo o al intentar una transformación, todo el estadio permanece en absoluto silencio.

En los partidos de rugby profesional, los seguidores de ambas formaciones se entremezclan en las gradas portando grandes vasos de cerveza, gorros estrafalarios y las caras pintadas, atentos tan solo a lo que sucede en el campo sin dar mayor importancia a si su compañero de asiento anima a uno u otro equipo.

Este respeto se demuestra también hacia el árbitro, pues ni el público ni los jugadores discuten sus decisiones. En el caso de los jugadores, incluso está penalizado el hecho de cuestionar al colegiado, pues supone un incremento del castigo que corresponda a la falta cometida.

Al final del partido, el equipo ganador forma un pasillo en señal de respeto hacia el contario, y el anfitrión, gane o pierda, organiza el conocido como "tercer tiempo", donde todos los jugadores más los árbitros comen y beben juntos, olvidando las posibles rencillas producidas durante el encuentro fruto de la subida de adrenalina.

Y esto es lo que hace al rugby especialmente apropiado para niños de cualquier edad, pues, además de afición al deporte, adquieren unas normas de comportamiento no solo útiles dentro del campo, sino también aplicables a su vida diaria.

Todo esto se puso en práctica una vez más en el Campeonato de España para alevines, benjamines, prebenjamines y jabatos, celebrado entre los días 16 y 18 de mayo de 2008 en Gijón.

Fue organizado por el Club de Rugby La Calzada, que cuenta con amplia experiencia en este tipo de eventos, y se jugó en el campo municipal de Las Mestas.

Los jugadores de las categorías alevines y benjamines que acudíamos desde Pontevedra, junto a nuestros familiares y entrenadores, nos desplazamos hasta Gijón en autocar, donde nos alojamos en el impresionante Gran Hotel Jovellanos.

Este tipo de eventos sirve, además, para que nuestros familiares y acompañantes se conozcan mejor entre ellos, estableciendo una relación de amistad que hace más sólida la unión del equipo, pues ellos mismos se implican en las actividades del club.

Durante el campeonato nos medimos, entre otros, con los propios organizadores, el Oviedo Rugby Club, además de con la Unió Esportiva Santboiana de Sant Boi de Llobregat, el Barcelona Universitari Club y con el equipo de Ingenieros Industriales de Las Rozas de Madrid.

El ambiente fue, como se podía esperar, de camaradería y el comportamiento en general, tanto de los espectadores como de los jugadores, ejemplar.

En nuestra categoría de benjamines, al estar aprendiendo, las normas son diferentes a las del rugby habitual. En el caso del árbitro, por ejemplo, cada vez que indica una falta, explica al equipo que la ha cometido qué ha hecho mal, para que en el futuro evite esa situación. En cuanto a los entrenadores, cada uno se sitúa dentro del campo detrás de sus jugadores, desde donde dirige las maniobras. El tiempo que emplea el árbitro en las explicaciones y el tener que jugar varios partidos en un mismo día hace que los encuentros duren solo 20 minutos, divididos en dos tiempo de diez más un descanso de dos.

Por supuesto, aunque lo principal es disfrutar con la práctica del deporte y compartiendo una afición con jugadores de otras localidades, también nos esforzamos por ganar, y en este caso podemos enorgullecernos de haber conseguido el cuarto puesto de plata entre treinta y un equipos participantes.

El viaje de vuelta, como todos los viajes de vuelta, fue más tranquilo, pues casi tres días de ajetreo y ejercicio continuo dejan para el arrastre a cualquiera, por muy joven que sea.

Y así transcurrió un fin de semana a recordar, tanto por nuestra buena actuación como por los muchos ratos divertidos que hemos pasado.

En el año transcurrido desde este campeonato hemos seguido jugando partidos y participando en competiciones, incluso internacionales, de las que os iremos hablando.